La curiosa historia de Justo Gallego

Uno de los primeros post que quise escribir cuando se me ocurrió la idea del blog es precisamente éste. Sobre algo que me impresionó gratamente y que quiero compartir con vosotros. Recomendaros su visita y disfrutar de esta inolvidable experiencia.

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de visitar un lugar especial, incluso mágico me atrevo a decir. Cuando llegué hasta allí y pude contemplar aquella gran obra me quedé sorprendida por el tamaño y por la "aparentemente" belleza de su construcción. Tras deambular por el exterior finalmente de adentré en un sinfín de imperfecciones, de figuras deformes, de hierros retorcidos y enderezados, paredes desniveladas, ladrillos descompuestos que formaban torres erguidas sobre cubos de metal.

No obstante, a pesar de aquel aparente caos, de ese descontrol y de las innumerables chapuzas que saltaban a la vista (y no pretendían ser ocultadas), aquel lugar desprendía seguridad, energía, buen rollo y sobre todo orgullo. El de un hombre, Justo Gallego, que lleva más de 40 años construyendo él sólo esta majestuosa obra.

A Justo lo encontré trabajando (a sus 90 años). Todavía es capaz de subirse a la cúpula y alzar pesadas vigas de hierro con un peculiar sistema de poleas que él mismo ha inventado. Era la hora del almuerzo y mientras se comía una naranja, lo interrumpí para hacerme una foto con él, recordar siempre su hazaña, y mostrar mi admiración.

Ésta es su historia, la de su Catedral, con mayúsculas. Y quien mejor os la puede contar en uno de los colaboradores de Mi Divina Vanidad.
La historia de Justo es muy peculiar. Mucho se ha escrito y se ha dicho sobre él. Todos habréis visto el anuncio de Aquarius que protagonizó y que dio a conocer su obra en todo el mundo. Muchos ya sabréis que lleva 40 años construyendo él sólo con sus manitas esta Catedral... Así que, si me lo permitís, yo voy a asomarme y a contaros otra historia... (otros os contarán otra, ésta es la mía)

Cuentan las lenguas del lugar que Justo fue expulsado de la Orden en la que pretendía convertirse en sacerdote. Unos dicen que porque contrajo la una tuberculosis infecciosa y otros por loco. Al parecer Justo tenía unas ideas sobre Dios y la religión que se alejaban considerablemente de las normas y las tradiciones eclesiásticas del momento. El caso es que, fuera por lo que fuese, Justo abandonó el convento y, motivado por esa fe que nunca le ha abandonado, decidió poner en marcha este proyecto sin plantearse cómo, cuándo ni dónde; en su cabeza sólo había el por qué.

Justo era sobrino (o familiar lejano) de la descendiente de quien había sido marquesa del municipio. Había heredado tierras, casas, naves y, por supuesto, una considerable cantidad de dinero. Contando con esto, comenzó a idear la forma de poner en pie una idea que ya se había convertido casi en una obsesión. Él mismo diseño los planos de la catedral y, aun sin tener demasiados conocimientos de arquitectura, según expertos de la CAM que han revisado en dos ocasiones los planos, cimientos y toda la construcción, han confirmado que son casi perfectos. (No obstante, he de añadir que al poco encargó el diseño definitivo a un arquitecto colegiado, quien apenas tuvo que modificar el diseño, simplemente realizar los planos y aplicar las normas vigentes).

Comenzó a construir la catedral en un terreno de su propiedad a las afueras del pueblo. Estaba en cuesta y sería aún más difícil, pero por otro lado imagino que pensaría que de esa forma se vería la cúpula desde cualquier parte (y así es ya que se ve cuando te acercas a Mejorada del Campo, que por cierto es el municipio donde está ubicada). Se gastó todo el dinero en material, pero la obra empezaba a cobrar forma. Tuvo que vender todas sus propiedades para continuar la construcción (por cierto, aprovechándose algunos vecinos de su necesidad), hasta que finalmente se quedó sin tierras, casas, naves ni capital alguno para continuar. Pero Justo pretendía seguir, por lo que cada día (hoy continúa haciéndolo) visita las obras de la zona para que le den los ladrillos deformes, los trozos que no usan o el material que les haya sobrado. (Por eso cuando visitáis la catedral veréis esas torres de ladrillos deformes, entre otras cosas). Así se las fue apañando para seguir día a día. 

Las obras avanzaban y Justo (incluso sin apenas tener para él) decidió ayudar a los drogadictos y vagabundos de la zona (los desheredados de la tierra, diría él). Les daba cobijo, cama y comida a cambio de su ayuda en la obra.

Justo se fue haciendo mayor junto a su catedral. Más tarde le llegaría la fama efímera con el anuncio de Aquarius, aunque al menos le reportó algo de dinero que ayudó a construir la cúpula. Con aquello llegarían más visitantes y más donaciones...

En varias ocasiones, a petición del gobierno municipal de turno, la catedral ha sido inspeccionada por arquitectos de la Comunidad de Madrid, quienes por suerte siempre han dado el visto bueno a la construcción. Por su parte la Iglesia, que en un primer lugar había aceptado catalogar la obra como  Catedral de Nuestra Señora del Pilar, madre de Dios, pero al parecer hasta hoy no se ha concedido oficialmente tal calificación.

En cuanto al pueblo, a los vecinos, hay para todo. Algunos lo llaman loco. Otros son incapaces de ver más allá de sus narices, y unos pocos sienten orgullo y admiración por lo que ha hecho este hombre. Independientemente de las creencias religiosas de cada uno, hay que reconocer que lo que ha hecho Justo es impresionante. Yo, que lo he entrevistado en varias ocasiones para emisoras de radio y que de vez en cuando, cuando paseo por allí, charlo con él, todavía veo más sorprendente y de admiración que un hombre, un sólo hombre se haya enfrentado a tanto y haya ganado, aunque por desgracia no vea terminar lo que ha sido gran pasión durante toda su vida.

Justo tiene fanpage en Facebook, lo que oís! Y twitter! Aunque no muy activas las redes sociales porque están gestionadas por colaboradores.  Vive con su hermana en unas dependencias anexas a la catedral. Para desayunar se toma un café y una naranja y así se mantiene hasta mediodía. Si vais por el pueblo le veréis en su tractor, con su eterna gabardina, sea invierno o verano, haga frío o calor, en dirección a su catedral, a su vida, para trabajar... un día más! 


*Diseño definitvo de la Catedral.



1 comentarios :

Gisela Lopez dijo...

Muy bien Vego me ha encantado!!!!
muas

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...